Campañas al Congreso están: tibias, crudas y desazonadas
Por Martín Nicolás barros Choles
Las elecciones de Senado y Cámara de Representante, han perdido furor popular, que caracterizaba la elección de los considerados padre de la patria, por cuanto son los encargado de ejercer el poder legislativo, aprobando leyes, actos legislativo, participando en asunto de interés nacional, representando por miembros elegidos en los departamentos, para la Cámara, mientras el Senado juega la elección en jurisdicción nacional, en competencia partidistas, que dejan muchas regiones, sin representación, como viene ocurriendo más de las veces. La Guajira, no ha sido ajena a la exclusión, durante tres periodos consecutivo, estuvimos sin senador hasta este último periodo por concluir, tenemos dos senadores. Mientras tuvimos ausencias de guajiros en el Senado, el municipio de Sahagún Córdoba, tenía cinco senadores.
A La Guajira, en derecho de igualdad, de conformidad con el número de habitante, le correspondería elegir cuatro representantes, de la misma forma que en los departamentos: Quindío, Risaralda, Sucre y Cesar. Desde hace rato vengo mencionando este asunto, para buscar la validación de otra dos curules, para La Guajira, cuyas gestiones, no depende de mas nadie, sino de los políticos guajiros, que exijan los derechos, en cumplimiento requeridos para su formalización, antes de seguir en condiciones similares, a los departamentos de Vaupés, Amazona, Guainía, que están por debajo del 10% de los habitantes de La Guajira. Para los Representante a la Cámara elegidos, les va personalmente mejor, entre menos representantes tenga el territorio, para la apropiación de beneficios.
Comenzamos a ver campañas políticas volátiles improviciadas por carencia de organizaciones directivas, que la representen. Cada aspirante de listas abiertas a votos preferentes avaladas, por partidos, movimientos u organizaciones políticas popular; tienen que averiguársela o ingeniarse, manejos y costos, logísticos, publicitarios, transportes, eventos y compraventas, de electores, intermediados por lideres corredores mercantiles de votos, lucrándose de ofertas de compraventas de votos en lotes.
Practicas que degeneran y prostituyen, la democracia, pisada por el dinero, a la que nos han acostumbrado, como cultura alternativa de garantía, para el logro de éxito, en el triunfo de una determinada elección popular. Los valores máximos de gastos, fijado por ley, para cada campaña populares, legislativas y ejecutiva, se incumplen y violan, en por lo menos, el 90%, de quienes resultan ganadores. La cuantía oficial a gastar, es equivalente, a un 10% del costo general, que se jugó en campañas, al estilo politiquero, en el circulo clientelista y ferias, mercadeos de votos, negociados a variados precios.
Se ha perdido emociones originadas del furor político. El juego de competencia capitalista, ha arrumado calidad intelectual y pensamientos, políticos-social, direccionado a servir, no a enriquecerse ilícitamente, por inversión en negocio de campaña política, aprovechando la elección para despacharse y comportarse: indiferente, inconsecuente, omisivo, pasivo o negativo, con el deber y la obligación; de servir, a quienes representan popularmente, de manera democrática.
Justifican apropiarse de partidas y derechos beneficiosos, en compensación a los costos de la elección, más las ganancias que debe arrojarle, en beneficios pecuniarios que reciba o apropie, durante el termino del periodo de duración (4 años). Estas son las consecuencia, negativas y funesta, que, de manera constante y reiterada, nos dejan en cada periodo de elección, acolitada por complicidad pasiva, de quienes por necesidad vital o habito repiten el mal y desgracian, el ámbito social democrático, prostituyendo elecciones con las compras de votos.
Las campañas para el Congreso en el territorio nacional están tibias, se nota escasa motivación popular y participación espontaneas de electores, cansados, desinteresados y frustrados, de retoricas y falsas promesas de cambios, que terminan en mentiras, porque nada cumplen, desapareciendo. Después de resultar elegido, esquivan a quienes los eligen, cambian números telefónicos y ordenan a escoltas, cubrirlo y cerrar el acercamiento de personas que buscan saludar o preguntar por el trabajo representativo, para tener respuestas informativas, de ofertas y promesas, pregonadas durante las campañas. Pasan los periodos cada cuatro año, más con penas, que glorias, sin registrar balances, de acciones, gestiones y obras, es decir no rinden cuentas anuales de sus labores, en representación popular, ni anuncian proyecciones, ni programas positivos, que alberguen esperanza y opaquen la parsimonia aterradora que nos mantienen pasmado y desanimado, con tantas politiquería y corrupción.
Se ha perdido el sabor místico emotivo que caracterizaban las campañas en las plazas públicas, flameando masivamente los colores de sus banderas, con ovación vibrante, exaltada con vivas el partido tal. Los partidos de papel están diezmado y desacreditados, asimilado a fantasmas, que aparecen con politiquería electoral y luego desaparecen, lucrándose de los pagos por reposiciones de votos y beneficios económicos anuales que reciben de la nación, dique para funcionamiento, que no se ven.
En esta ocasión las encuestas presidenciales, cando todavía no se ha inscrito ningún candidato a la presidencia, ha relegado y opacado, las campañas de Cámara de Representante y Senado, que se llevaran a cabo en menos de dos meses. Las agendas de aspirantes en listas, se concentran en reuniones grupales o privadas, ofertando negocios de votos, utilizados para amarrar compromisos con electores, retribuyendo en dinero el valor tranzado en la comercialización ilícita de compraventa de votos.
Como se observa el panorama, de los aspirantes que conforman listas de distintos partidos o bancadas políticas, no se perfilan novedades de transformaciones y cambios, seguirán los mismos vicios, negligencias, apatías y corrupción. Los nuevos que lleguen están atado al régimen imperante, algunos en cuerpo ajeno, otros deambulando por desconexión, en busca de apego. Estas circunstancias inciden en mantener una abstención que sobre pasa el 50% del censo electoral, de personas inconforme, que no se animan y desisten de participar de elecciones votando, aun cuando sea en blanco.
La abstención sigue favoreciendo el comercio de compraventas de votos. Muchas personas de buenas condiciones se atreven aspirar, con tan mala suerte que terminan ahogados, por no tener capacidad económica para competir, con carteles mercantilistas de votos, de ahí que sigamos en las misma, estancados. En democracia vender el voto, desmerita, desmoraliza, desacredita, avergüenza, descalifica inconformismo y reclamos de derechos en implicados.


No hay comentarios.:
SU OPINIÓN ES MUY IMPORTANTE