"¿Extraer a Maduro es extraer el petróleo?”: Venezuela, la Faja del Orinoco y la encrucijada geopolítica de los compromisos energéticos

 

hoyennoticia.com

Por: Wilson Rafael León Blanchar 


Resumen


Este ensayo analiza críticamente la frase “extraer a Maduro es extraer el petróleo” a la luz de los convenios petroleros firmados por el Estado venezolano, en particular en la Faja Petrolífera del Orinoco, con Estados Unidos, Rusia, China, India e Irán. Se demuestra que el petróleo venezolano no puede entenderse como un botín político inmediato, sino como un recurso jurídica, técnica y geopolíticamente comprometido. Finalmente, se proponen salidas de negociación gana-gana y una estrategia de Estado para quien asuma la conducción de Venezuela.


Introducción

Venezuela posee una de las mayores reservas probadas de petróleo del planeta, concentradas en gran medida en la Faja Petrolífera del Orinoco. Esta realidad ha convertido al país en un actor estratégico dentro de la geopolítica energética global. Durante más de una década, el liderazgo político encabezado por Nicolás Maduro ha estado íntimamente ligado al manejo del petróleo como principal fuente de ingresos y como herramienta de política exterior. En este contexto surge la expresión “extraer a Maduro es extraer el petróleo”, que sugiere que la remoción del gobernante permitiría el acceso directo y expedito al recurso energético. El presente ensayo cuestiona esa simplificación y plantea que el verdadero núcleo del problema reside en la red de compromisos internacionales que atan al Estado venezolano.


Metodología

El estudio adopta un enfoque cualitativo–analítico, sustentado en:

Revisión documental de convenios energéticos y empresas mixtas en la Faja del Orinoco.

Análisis geopolítico comparado de Estados rentistas.

Evaluación estratégica de escenarios de negociación internacional.

La estructura y presentación siguen criterios generales del estilo APA.

La Faja Petrolífera del Orinoco como eje estratégico

La Faja del Orinoco no es solo un reservorio geológico, sino un espacio contractual donde confluyen intereses de múltiples Estados y corporaciones. Desde mediados de los años 2000, Venezuela firmó acuerdos de extracción y producción mediante empresas mixtas, en las que PDVSA mantiene la mayoría accionaria, pero comparte riesgos, inversiones y barriles con socios extranjeros. Estos convenios implican derechos adquiridos, compromisos financieros y obligaciones de suministro que trascienden coyunturas políticas.

Compromisos petroleros del Estado venezolano


Estados Unidos

Empresas estadounidenses, especialmente a través de licencias específicas, han participado en la extracción y mejoramiento de crudo pesado en la Faja del Orinoco. Estos acuerdos han estado condicionados por el régimen de sanciones y por negociaciones políticas, como el memorando conocido como Acuerdo de Catar. Aunque intermitentes, dichos compromisos muestran que Washington no ha sido ajeno a la explotación directa del crudo venezolano.


China

China es uno de los socios estructurales más importantes de Venezuela. A través de empresas como CNPC, participa en empresas mixtas en la Faja del Orinoco y ha otorgado financiamiento respaldado con envíos futuros de petróleo. Este vínculo convierte a China no solo en comprador, sino en acreedor estratégico, con intereses de largo plazo en la continuidad productiva.


Rusia

Rusia mantiene asociaciones estratégicas con PDVSA en campos petroleros y proyectos de la Faja, además de cooperación técnica y política. Estos acuerdos refuerzan la presencia rusa en América Latina y consolidan a Venezuela como un aliado energético y geopolítico frente a Occidente.


India

India ha participado de manera más limitada, pero significativa, mediante empresas como ONGC Videsh y compras regulares de crudo venezolano. Su relación se caracteriza por un enfoque pragmático: asegurar suministro energético sin una alineación ideológica explícita.


Irán

Irán ha cooperado con Venezuela en materia de extracción, suministro de insumos, logística y esquemas de intercambio para sortear sanciones. Aunque su participación directa en la Faja es menor, su rol ha sido clave para mantener operativas ciertas capacidades productivas.


Análisis crítico de la frase “extraer a Maduro es extraer el petróleo”

La frase posee un valor simbólico, pero carece de rigor analítico. El petróleo venezolano no depende exclusivamente del liderazgo político, sino de una arquitectura contractual compleja. Remover a un presidente no anula automáticamente empresas mixtas, deudas garantizadas con barriles ni compromisos de suministro. En consecuencia, la idea de una extracción inmediata del recurso tras un cambio de poder resulta simplista y jurídicamente inviable.


Venezuela entre la espada y la pared

La situación venezolana puede describirse como una encrucijada geopolítica. Por un lado, enfrenta la presión de Estados Unidos, que combina sanciones, incentivos y pretensiones de gestión energética. Por otro, mantiene compromisos con potencias como China, Rusia, India e Irán, que buscan proteger sus inversiones y su influencia estratégica. Esta doble presión reduce el margen de maniobra soberana y convierte al país en un escenario de disputa entre grandes potencias.

Salidas de negociación gana-gana:

1. Reconocimiento y respeto de los contratos vigentes

Cualquier transición política debe partir del reconocimiento de los compromisos existentes en la Faja del Orinoco, evitando expropiaciones o anulaciones unilaterales.

2. Consorcio energético multilateral

En lugar de ceder la administración del petróleo a un solo actor, se propone un esquema multilateral donde participen todos los socios relevantes, bajo coordinación del Estado venezolano.

3. Gestión técnica sin cesión de soberanía

Aceptar apoyo técnico y administrativo externo, pero sin transferir la propiedad ni la decisión estratégica sobre el recurso.

4. Fondo fiduciario internacional auditado

Canalizar los ingresos petroleros hacia un fondo transparente destinado a mantenimiento, inversión productiva y atención social, generando confianza entre socios.

5. Neutralidad energética activa

Adoptar una política exterior basada en la cooperación con todos los actores y la subordinación a ninguno, priorizando la estabilidad y la previsibilidad.


Estrategia para quien encabece el Estado venezolano

La conducción futura del Estado debe basarse en institucionalidad, transparencia contractual, diplomacia energética profesional y diversificación de mercados. El objetivo central debe ser transformar el petróleo de factor de conflicto en palanca de estabilización nacional e internacional.

Conclusiones

Venezuela sí ha firmado convenios de extracción y producción petrolera en la Faja del Orinoco con Estados Unidos, China, Rusia, India e Irán.

Estos compromisos hacen imposible considerar el petróleo como un recurso fácilmente “extraíble” mediante la remoción de un líder político.

El país se encuentra en una posición de alta tensión geopolítica, pero dispone de salidas negociadas.

Una estrategia gana-gana, basada en respeto contractual, multilateralismo y transparencia, es la única vía sostenible para todos los actores involucrados.

Referencias

Karl, T. L. (1997). The paradox of plenty: Oil booms and petro-states. University of California Press.

Klare, M. (2012). The race for what’s left: The global scramble for the world’s last resources. Picador.

OPEC. (2023). Annual Statistical Bulletin. Organización de Países Exportadores de Petróleo.

Pérez Alfonzo, J. (2009). Hundiéndonos en el excremento del diablo. Editorial Alfa.

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