La belleza de lo oculto: ojos, misterio y la imaginación humana

 

hoyennoticia.com


Autor: Wilson Rafael León Blanchar


A veces la belleza no aparece cuando todo se muestra, sino cuando algo permanece oculto.


En los últimos años muchas personas han notado un fenómeno curioso: cuando una mujer utiliza tapabocas cubriendo nariz y boca, su rostro parece más hermoso. Lo que queda visible —los ojos— adquiere una fuerza especial. La mirada se vuelve protagonista, y la imaginación humana completa lo que no se ve.


Este efecto no es nuevo. La historia y la antropología muestran que diversas culturas descubrieron hace siglos el poder estético de resaltar los ojos y reducir visualmente el resto del rostro.


En el antiguo Egipto, por ejemplo, hombres y mujeres utilizaban un cosmético oscuro llamado kohl para delinear los párpados. Además de proteger los ojos contra infecciones y el resplandor del sol del desierto, el kohl intensificaba la mirada y ampliaba visualmente los ojos, convirtiéndolos en el centro del rostro. Aquella práctica, que tiene más de tres mil años, demuestra que los antiguos ya comprendían el poder simbólico y estético de la mirada.


Algo similar ocurre en muchos países del mundo árabe. En esas regiones, algunas mujeres utilizan velos que cubren gran parte del rostro, dejando visibles únicamente los ojos. El resultado es una estética particular donde la mirada se vuelve profunda, intensa y misteriosa. Al no ver completamente el rostro, la mente humana entra en acción y completa la imagen. Y la imaginación, casi siempre, tiende a mejorar aquello que no se ve.


Curiosamente, en la península de La Guajira existe una sabiduría ancestral que guarda cierta relación con este mismo principio.


El pueblo Wayúu, que habita el desierto guajiro desde tiempos antiguos, aprendió a convivir con un sol intenso y un clima extremadamente seco. Para proteger la piel del rostro, algunas mujeres aplican una mezcla elaborada con pigmentos naturales y grasa animal —frecuentemente de chivo— que actúa como una especie de protector solar tradicional. Además de su función práctica, muchas mujeres consideran que esta pintura también resalta su belleza y fortalece su confianza personal.


En ceremonias y celebraciones también se utiliza un maquillaje tradicional conocido como Acheepa, cuyos diseños simbólicos representan elementos de la naturaleza, caminos de vida y vínculos espirituales con la comunidad.


Así, en distintos lugares del mundo —Egipto, el mundo árabe o el desierto guajiro— aparece una misma intuición estética: la mirada humana posee una fuerza especial.


Cuando el rostro se simplifica y los ojos adquieren protagonismo, surge una forma particular de belleza. La mirada se vuelve el lenguaje principal del rostro.


Tal vez por eso, cuando observamos a alguien cuyo rostro está parcialmente cubierto, sentimos algo difícil de explicar: la sensación de que la belleza no está completamente frente a nosotros, sino parcialmente escondida.


Y cuando la belleza se esconde un poco, la imaginación humana termina la obra.

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