Gabriel García Márquez: los hilos que unen una obra escrita para seguir viviendo — Parte III

 

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Por Wilson Rafael León Blanchar



9. El realismo mágico como una manera de decir la verdad


El realismo mágico suele presentarse como la característica estética más reconocible de García Márquez. Sin embargo, reducir su obra al realismo mágico sería insuficiente.


Lo verdaderamente importante es la relación entre realidad y ficción.


García Márquez comprendió que la realidad latinoamericana podía ser tan extraordinaria que, para representarla, la literatura no necesitaba eliminar lo maravilloso, sino incorporarlo.


En su discurso Nobel, el escritor sostuvo que la realidad latinoamericana era una fuente inagotable de creatividad y que el problema consistía muchas veces en encontrar los medios convencionales adecuados para hacerla creíble.


Por eso, en su narrativa, una ascensión al cielo puede ser narrada con la misma naturalidad con que se prepara una comida; un muerto puede conversar con los vivos; una lluvia puede durar años; una enfermedad puede borrar la memoria colectiva.


No se trata simplemente de inventar lo imposible.


Se trata de mostrar que la realidad humana contiene dimensiones que el lenguaje convencional no siempre alcanza a explicar.


10. La escritura como forma de supervivencia


Llegamos así al núcleo que conecta todos los elementos anteriores.


Si el tiempo destruye, si la muerte separa, si el olvido borra, si la historia puede ser manipulada y si los pueblos pueden desaparecer, ¿qué puede hacer el ser humano frente a todo ello?


Contar.


Contar es reconstruir.


Escribir es recordar.


Narrar es rescatar.


La literatura de García Márquez puede entenderse como una respuesta a esa necesidad.


Su obra no solamente conserva personajes ficticios. Conserva maneras de hablar, costumbres, paisajes, conflictos, tragedias, amores, supersticiones y formas de entender el mundo. Su universo narrativo nace de una realidad caribeña concreta y termina transformándose en una memoria literaria de alcance universal.


De ahí la profunda resonancia de la expresión que orienta este ensayo: “para seguir viviendo hay que seguir escribiendo”.


Más que entenderla como una simple recomendación sobre el oficio literario, puede interpretarse como una concepción de la existencia.


Escribir significa negarse a desaparecer completamente.


Cuando una persona escribe, transforma una experiencia fugaz en memoria. Cuando una comunidad cuenta su historia, evita que otros la borren. Cuando un escritor rescata una voz olvidada, esa voz adquiere una nueva posibilidad de permanencia.


Así, la escritura se convierte en una forma de supervivencia simbólica.


Conclusión: los hilos que conectan toda la obra de Gabo


La pregunta inicial —¿cuál es el hilo conductor de toda la obra literaria de Gabriel García Márquez?— no tiene una respuesta única si se examinan aisladamente sus novelas. Pero cuando se observa el conjunto, los hilos aparecen con claridad.


La soledad conecta a los individuos con su imposibilidad de comunicarse plenamente.


El tiempo conecta el pasado con el presente y demuestra que ninguna vida puede escapar a la transformación.


La memoria intenta conservar aquello que el tiempo destruye.


El olvido representa la amenaza de una segunda muerte: la desaparición de aquello que alguna vez existió.


La muerte marca el límite de la existencia física, pero no necesariamente de la presencia humana.


El amor aparece como una fuerza capaz de desafiar la distancia, el tiempo y la vejez.


La historia introduce la dimensión colectiva: los pueblos también recuerdan y también olvidan.


El Caribe aporta el territorio cultural, la oralidad y la mirada desde la cual lo cotidiano puede contener lo extraordinario.


Macondo reúne simbólicamente todos esos elementos y los convierte en una metáfora de América Latina y, al mismo tiempo, de la condición humana.


Y finalmente aparece la escritura, que los reúne a todos.


Porque escribir es recordar frente al olvido.


Es narrar frente al silencio.


Es conservar frente a la desaparición.


Es transformar la muerte en memoria.


Es convertir una vida individual en experiencia compartida.


Por eso, quizá el verdadero hilo conductor de García Márquez no sea únicamente la soledad, ni el realismo mágico, ni Macondo, ni siquiera el tiempo. Todos esos elementos forman parte de una preocupación mayor:


la necesidad humana de dejar memoria de haber vivido.


García Márquez escribió sobre personas que amaron, esperaron, lucharon, gobernaron, envejecieron, se equivocaron, fueron olvidadas y murieron. Pero mientras sus historias permanezcan escritas, esos seres continúan viviendo en otro territorio: el de la memoria literaria.


De allí que la expresión “para seguir viviendo hay que seguir escribiendo” pueda funcionar como una síntesis de todo este universo.


Porque, en última instancia, la escritura es la manera que tiene el ser humano de enfrentarse al tiempo.


El tiempo destruye los cuerpos.


El olvido destruye las historias.


La muerte termina las vidas.


Pero la palabra puede conservar sus huellas.


Y mientras alguien siga contando, la vida todavía no ha terminado de irse.


Referencias


Banco de la República. (s. f.). Gabriel García Márquez. Enciclopedia Banrepcultural. https://enciclopedia.banrepcultural.org/Gabriel_Garc%C3%ADa_M%C3%A1rquez


Biblioteca Nacional de Colombia. (s. f.). Gaboteca: Obras de Gabriel García Márquez. https://www.bibliotecanacional.gov.co/es-co/colecciones/biblioteca-digital/gaboteca/obras-de-ggm


Centro Gabo. (2018, 15 de agosto). La memoria y el olvido en 11 frases de Gabriel García Márquez. Fundación Gabo. https://www.centrogabo.org/gabo/contemos-gabo/la-memoria-y-el-olvido-en-11-frases-de-gabriel-garcia-marquez


Fundación Gabo. (2012, 10 de diciembre). La soledad de América Latina. https://fundaciongabo.org/es/la-soledad-de-america-latina


García Márquez, G. (1982). La soledad de América Latina [Discurso Nobel]. Nobel Prize Outreach. https://www.nobelprize.org/prizes/literature/1982/marquez/lecture/


Valesini, S., & Cortés, K. (s. f.). El tiempo en Cien años de soledad. Universidad Nacional de La Plata.

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