Las Reflexiones del Doctor Lengua
UNA OBRA CONTRATADA
Entre la serie de hechos inverosímiles que se dan dentro de la administración pública de La Guajira, resalta la contratación que hizo el departamento para construir la laguna de oxidación ó emisario final de las aguas negras.
Se eligió al contratista que se encargaría de realizar los trabajos, se hizo el pago del correspondiente anticipo, pero los años pasan y la laguna de oxidación no se ha construido.
Pese a que han transcurrido muchos años desde que se contrató y se pagó el 50 por ciento del valor de la obra, ninguno de los organismos de control se ha pronunciado sobre el particular.
En materia vial se adelanta una campaña donde se resalta el costumbrismo de los colombianos de presentar una excusa para cada cosa que hacemos mal, pero ese costumbrismo se aplica amuchas otras actividades.
En el caso de la laguna de oxidación, la excusa es la ubicación y la propiedad de los terrenos comprados en más de una oportunidad por el municipio de Riohacha, para llevar a cabo la necesaria obra.
Los últimos Alcaldes no han sido capaces de solucionar la cuestión de la propiedad de unos predios que ha pagado dos veces y los dineros que pago la gobernación de La Guajira, siguen en manos del contratista, sin que nada pase.
En el recinto de la Asamblea en uno de los inconsecuentes debates que allí se realizan, el contratista afirmó tener aun los dineros en su cuenta personal y se comprometió en realizar la obra al mismo costo que se contrató hace casi diez años.
Hay que tener en cuenta que los valores de los materiales de construcción y de mano de obra aumentan considerablemente cada año, lo cual serviría de base al contratista para exigir el aumento del contrato.
Pero también hay que tener en cuenta que varios millones de pesos por mucho tiempo en un banco generan grandes dividendos.
De todas maneras hoy Riohacha sigue sin laguna de oxidación, pese a que hace años esa obra está contratada.
Entre la serie de hechos inverosímiles que se dan dentro de la administración pública de La Guajira, resalta la contratación que hizo el departamento para construir la laguna de oxidación ó emisario final de las aguas negras.
Se eligió al contratista que se encargaría de realizar los trabajos, se hizo el pago del correspondiente anticipo, pero los años pasan y la laguna de oxidación no se ha construido.
Pese a que han transcurrido muchos años desde que se contrató y se pagó el 50 por ciento del valor de la obra, ninguno de los organismos de control se ha pronunciado sobre el particular.
En materia vial se adelanta una campaña donde se resalta el costumbrismo de los colombianos de presentar una excusa para cada cosa que hacemos mal, pero ese costumbrismo se aplica amuchas otras actividades.
En el caso de la laguna de oxidación, la excusa es la ubicación y la propiedad de los terrenos comprados en más de una oportunidad por el municipio de Riohacha, para llevar a cabo la necesaria obra.
Los últimos Alcaldes no han sido capaces de solucionar la cuestión de la propiedad de unos predios que ha pagado dos veces y los dineros que pago la gobernación de La Guajira, siguen en manos del contratista, sin que nada pase.
En el recinto de la Asamblea en uno de los inconsecuentes debates que allí se realizan, el contratista afirmó tener aun los dineros en su cuenta personal y se comprometió en realizar la obra al mismo costo que se contrató hace casi diez años.
Hay que tener en cuenta que los valores de los materiales de construcción y de mano de obra aumentan considerablemente cada año, lo cual serviría de base al contratista para exigir el aumento del contrato.
Pero también hay que tener en cuenta que varios millones de pesos por mucho tiempo en un banco generan grandes dividendos.
De todas maneras hoy Riohacha sigue sin laguna de oxidación, pese a que hace años esa obra está contratada.
