Las Reflexiones del Doctor Lengua

Bueno es el cilantro pero... no tanto.
Es cierto que la ejecución de toda obra trae consigo una serie de incomodidades a la comunidad residente en el sector donde ésta se realiza.
Eso es entendible y por ello hemos solicitado paciencia a los habitantes de sectores como el centro de Riohacha y otros circunvecinos.
Hay que esperar que las obras concluyan para poder gozar de los beneficios que traerá la construcción del alcantarillado pluvial y dejar de sufrir las incomodidades que actualmente sufren peatones, conductores y moradores de esos sectores, incluyendo todo un sector comercial.

Pero como dice el dicho popular, Bueno es el cilantro, pero no tanto.



La situación que se observa y padecen  quienes habitan en el barrio Arriba de Riohacha pasó de castaño a oscuro. Es algo verdaderamente insoportable, inaguantable e infrahumano.
Las residencias de esa tradicional zona de la capital de La Guajira están convertidas en islas.
Pero son islas rodeadas de aguas negras y putrefactas con una nata verde que invita a las nauseas, mientras la pestilencia hace invivible el sector.
Sabemos que toda obra trae incomodidades, pero ante una situación de intensa insalubridad como la que padecen los habitantes del barrio Arriba, se requieren mecanismos de solución urgentes.
Los contratistas que adelantan los trabajos de construcción del alcantarillado pluvial, deben ipso facto, emprender  una labor que permita la convivencia sana, para acabar con la repugnante situación que padecen  los habitantes del barrio Arriba.

Porque… bueno es el cilantro… pero no tanto. 
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