Quien gobierna carga sobre los hombros el peso de los pobres

 

hoyennoticia.com


Por: Algemiro Ávila Salina


 ·

Nunca creí que un presidente pudiera despertar afecto. Aquí nos enseñaron más bien a desconfiar del poder, a mirarlo con recelo, como quien observa al patrón desde lejos, sabiendo que casi nunca mira hacia abajo.


Pero hay momentos en que la historia se tuerce un poco, y uno reconoce el dolor cuando lo ve reflejado en otro.


No es devoción ciega ni culto a un hombre. Es algo más antiguo y más hondo: es sentir que, por primera vez en mucho tiempo, quien gobierna carga sobre los hombros el peso de los pobres, de la tierra herida, de los ríos enfermos y de las montañas cansadas de tanto saqueo.


Eso no se aprende en discursos; se reconoce en la manera como duele el país dentro de alguien.


Defenderlo no es fanatismo. Es memoria. Es el cansancio acumulado de generaciones que vieron pasar gobiernos como pasan las tormentas: arrasando y yéndose. Es la dignidad de un pueblo que ya no quiere agachar la cabeza ni aceptar que la injusticia sea costumbre.


Tal vez no sea perfecto —nadie lo es—, pero hay una diferencia enorme entre quien administra el poder y quien lo padece junto al pueblo. Y cuando un gobernante siente ese dolor como propio, no nace el amor por el cargo, sino el respeto por la causa.


Eso es lo que muchos sentimos. Y eso, en este país tan golpeado, ya es un acto profundamente político.

No hay comentarios.:

SU OPINIÓN ES MUY IMPORTANTE

Con tecnología de Blogger.