“Toma mi mano”, el proyecto de Aldeas Infantiles SOS que benefició a más de 2.900 personas en medio de la crisis migratoria en Colombia

 

Más de 2.900 niños, niñas, adolescentes y cuidadores migrantes accedieron a servicios de protección infantil en Maicao y Riohacha en La Guajira; Turbo y Necoclí en Antioquia; y Capurganá en Chocó, durante 20 meses de intervención.

Cerca de 1.260 kits de artículos esenciales fueron entregados a familias en tránsito, primero en Urabá y luego en Capurganá, en el marco de los flujos de migración inversa.

617 personas recibieron apoyo para reubicarse de forma segura en ciudades como Bogotá, Cúcuta y Cali, donde contaban con redes de apoyo disponibles.


hoyennoticia.com


Bogotá, abril 09, 2026–En Colombia, la migración cambió de dirección: miles de familias que habían salido hacia el norte del continente empezaron a regresar, muchas veces en condiciones más difíciles de las que se fueron. En ese camino de vuelta, niñas, niños y adolescentes quedaron expuestos a nuevos riesgos y a una profunda incertidumbre. Frente a esta realidad, Aldeas Infantiles SOS activó una respuesta en tiempo real para no dejarlos solos. Así nació Toma mi Mano: Protegiendo a los niños y familias afectados por crisis humanitarias en Colombia, una estrategia que durante 20 meses brindó protección, educación en emergencia y apoyo emocional en tres de los puntos más críticos del retorno: La Guajira, Antioquia y Chocó.



"Toma mi mano es una estrategia de Aldeas Infantiles SOS que hace parte de nuestra línea de acción humanitaria y que tiene por objetivo prevenir la separación familiar en situaciones de emergencia, y cuando la separación ya se ha dado, el objetivo es garantizar los derechos de la niñez, fortalecer a la familia y propiciar la reunificación familiar. Por ello estamos en las regiones donde hay mayor afectación por situaciones de emergencia para brindar acompañamiento integral, personal, digno y sostenido. En acción humanitaria no asistimos, cuidamos", afirmó Esteban Reyes, director nacional de SOS Aldeas Infantiles Colombia. 



Detrás de cada cifra hay una historia de familias que cruzaron fronteras cargando muy poco y enfrentando mucho. Desde abril de 2024, el proyecto llegó primero a La Guajira y Urabá, donde 902 niños, niñas y adolescentes encontraron en los Espacios amigables para la niñez un lugar donde jugar, aprender y procesar lo vivido. En La Guajira, 101 de ellas/os accedieron a educación no formal que les devolvió algo de la rutina y la estabilidad que el desplazamiento les había quitado, mientras que 100 cuidadores participaron en sesiones de autocuidado y autoprotección para fortalecer su capacidad de cuidar a sus hijas/os en medio de la incertidumbre.



En Urabá, muchas de las familias a las que acompañaron estaban a días de intentar cruzar el “Paso de Darién”, una de las rutas más peligrosas del mundo. El equipo de Aldeas Infantiles SOS desplegó una estrategia de protección móvil para llegar hasta los asentamientos temporales donde residían, transmitiendo mensajes clave de autoprotección e identificación de riesgos a cerca de 1.200 personas, para que niños, niñas, adolescentes y cuidadores supieran reconocer situaciones de peligro durante el tránsito. Además, 696 familias recibieron kits con artículos esenciales pensados específicamente para el camino, con el objetivo de mejorar sus condiciones de movilidad y reducir los riesgos que trae consigo una travesía de esa magnitud.



Pero la respuesta no se quedó solo en el estallido de la emergencia. En La Guajira, 20 familias migrantes con intención de permanencia participaron en sesiones de formación en educación financiera, gestión administrativa y desarrollo empresarial. La apuesta era clara: no bastaba con acompañar la crisis, había que contribuir a que las familias pudieran construir algo sostenible en un nuevo territorio.



A comienzos de 2025, algo cambió. Las familias ya no solo viajaban hacia el norte: empezaban a volver al sur del continente. La deportación masiva desde Estados Unidos y el endurecimiento de las políticas migratorias en la región generaron un flujo inverso que nadie había anticipado a esa escala. Aldeas Infantiles SOS amplió entonces su respuesta hasta Capurganá, Chocó, un punto clave en la frontera con Panamá que se convirtió en el primer suelo colombiano que pisaban cientos de familias al regresar, agotadas y con pocas certezas. Allí, además de entregar kits con artículos esenciales a 696 familias, el equipo acompañó a 617 personas en su traslado hacia ciudades como Bogotá, Cúcuta o Cali, donde tenían familia o alguna red de apoyo esperándolas.



Los números cuentan una parte de la historia: más de 900 niñas, niños y adolescentes fortalecieron sus capacidades de autocuidado, 81 líderes comunitarios se sumaron a redes de integración sociocultural, y cerca de 80 cuidadores aprendieron herramientas concretas para proteger a sus hijos en medio de la incertidumbre. En medio de una de las crisis migratorias más complejas de la región, 'Toma mi Mano' demostró que una respuesta humanitaria que se adapta, que escucha y que pone a la niñez y sus familias en el centro puede marcar una diferencia real.



“En Aldeas nos dan el apoyo de traernos acá a este hogar que es tan bonito. Se siente el cariño del hogar que es al que yo quiero al llegar a mi casa, y sentimos ya ese amor, son pocas horas que estamos acá, pero sentimos como sí ya estuviéramos en casa, porque el amor que nos han dado acá y el cariño, se siente como si tuviéramos meses. Uno está tranquilo”, así lo expresa Kelvis, participante del albergue familiar en Necoclí, Antioquia.



Por su parte, Karina así recuerda su participación: “Son muy acogedores, lo ayudan mucho a uno, nos dan consejo, son como otra familia, la familia que yo quisiera tener. Hemos recibido el kit de alimentación, el de transporte y el de kit personal, nos han ayudado mucho”.



La estrategia Toma mi mano continuará brindando acompañamiento a la niñez y familias en riesgo, para este 2026 espera impactar a más de 7.300 niñas, niños, adolescentes y cuidadores en La Guajira, Nariño, Bogotá, Cundinamarca, Valle del Cauca, Antioquia, Norte de Santander y Santander.

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